miércoles, 20 de enero de 2010

¿Son los altos sueldos de los presidentes ejecutivos malos para las acciones?

Por Jason Zweig

¿Por qué será que las juntas directivas de las empresas estadounidenses que cotizan en bolsa parecen estar siempre de fiesta? ¿Y cómo pueden saber los inversionistas si esos suculentos paquetes salariales son merecidos?

La respuesta parece obvia: páguele más al jefe por buenos resultados ahora y lo más seguro es que tenga resultados aún mejores después. No obstante, la evidencia para esto es sorprendentemente débil y dos nuevos estudios sugieren que cuando los presidentes ejecutivos reciben mejores remuneraciones, los accionistas terminan ganando menos.

El primer estudio, encabezado por Lucian Bebchuk, un experto en gobierno corporativo de la Facultad de Derecho de Harvard, analizó más de 2.000 empresas para ver qué porcentaje de la remuneración total de los cinco principales ejecutivos fue al presidente ejecutivo. Los investigadores llaman esta cifra, que promedia un 35%, la "tajada salarial del presidente ejecutivo".

Resulta que mientras mayor sea la porción que recibe el presidente ejecutivo, menores son la rentabilidad futura y el valor de mercado de la empresa. "Estos ejecutivos parecen estar tratando de tomar más de lo que deberían".

Raghavendra Rau, un profesor de finanzas de la Universidad de Purdue, y dos colegas analizaron los salarios de los presidentes ejecutivos y los retornos bursátiles anuales de aproximadamente 1.500 compañías desde 1994 hasta 2006. Hallaron que el 10% de las firmas con los presidentes ejecutivos mejor remunerados produce retornos bursátiles peores que los de sus pares en la industria, más de 12 puntos porcentuales más bajos, acumulativamente, durante los siguientes cinco años.

Las empresas en la cima de la pirámide de salarios, concluyó Rau, les pagan a sus presidentes ejecutivos un promedio anual de US$23 millones, pero sus accionistas terminan más pobres (comparado con los de otras compañías en su sector) con un promedio de US$2.400 millones menos por año. Cada dólar que va al bolsillo del presidente ejecutivo representa US$100 menos para los accionistas.

El equipo de Rau todavía tiene que validar estos hallazgos, por lo que deben ser considerados provisionales. No obstante, ambos estudios son un recordatorio de un importante punto: tal vez no haya forma de demostrar que pagarles más dinero a los presidentes ejecutivos beneficia a los accionistas.

"La remuneración cambia tan rápidamente, de tantas maneras, que es una de las variables menos estables en las finanzas", dice David Yermack, un profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York. "Y los precios de las acciones giran por razones que nadie entiende. Estas son variables tan llamativas que es muy difícil determinar una causa directa. Tiene que saber lo que no sabe".

Dada la gran gama de factores que afectan los resultados de las empresas y los precios de las acciones, es extraordinariamente difícil para los directivos de un comité de remuneración saber si los resultados pasados por los que están recompensando a los presidentes ejecutivos fueron por habilidad o suerte. Tampoco pueden distinguir de forma fiable cuánto del desempeño futuro de la empresa debería ser atribuido a esos premios. La verdad, dice Yermack, es desconocida y quizás no se sepa nunca.

La crisis financiera debería habernos enseñado a todos que debemos reconocer el grado de nuestra ignorancia. Lo que se necesita urgentemente en el proceso de pago de presidentes ejecutivos, dice Yermack, es "una gran dosis de humildad".