miércoles, 20 de enero de 2010

Está bien que ahorre, el truco es hacerlo correctamente

Por Karen Blumenthal

Datos del gobierno de EE.UU. muestran que tras la crisis financiera hemos reducido nuestra deuda, recortado nuestro gasto y, además, impulsado los ahorros al nivel más alto de esta década.

Entonces, ahora que hemos recuperado el rumbo, ¿cómo podemos sacar el máximo provecho de las reservas conseguidas con tanto esfuerzo? ¿Será más conveniente reforzar las cuentas para la jubilación? ¿Los fondos para enviar a los hijos a la universidad? ¿Comprar una casa nueva? O ¿deberíamos guardar el dinero para cuando surja un problema imprevisto?

Sin importar la cantidad de esfuerzo, siempre parece que los ahorros nunca son suficientes para cubrir todos los gastos, incluso si ahorramos entre 10% y 20% de los ingresos, como recomiendan muchos asesores financieros. Y seamos honestos, muchos de nosotros no ahorramos nada cercano a ese porcentaje.

David Laibson, economista de la Universidad de Harvard, estima que alrededor de 10% de los estadounidenses ahorra demasiado, mientras quizás 30% tiene hábitos de ahorro saludables. ¿Y el resto? "Cuando hay dinero en la cuenta del banco, la gente sale y lo gasta", señala.

Intentemos otro enfoque: piense en sus distintas necesidades de ahorros como si fueran los cajones de la cómoda en su dormitorio. Cuán bien llene esos cajones determinará su flexibilidad financiera y las opciones que tendrá más adelante en su vida.

Así como debe tener el imprescindible cajón de la ropa interior, necesita un cajón de efectivo de emergencia, para poder pagar las cuentas si se queda sin trabajo.

De la misma forma que necesita un cajón de medias, también necesita un cajón para la jubilación para mantenerlo abrigado más adelante. Si su empresa tiene un plan de pensiones, ese cajón puede ya estar lleno. Pero la mayoría necesitamos contribuir a ese fondo. Los incentivos tributarios y la potencial contribución equivalente de su empleador a un fondo 401(k) o similar lo convierten en un lugar atractivo para colocar sus ahorros.

También podría considerar un cajón para las vacaciones. Para algunos, ese cajón es tan crucial como el de las camisetas. Pero la mayoría de las personas no hace un presupuesto para las vacaciones y corre el riesgo de quedarse sin fondos cuando llega la cuenta de la tarjeta de crédito.

Para ayudarlo a priorizar, este es un modelo de cajones para llenarlos con sus ahorros en diferentes momentos de su vida financiera:

Cuando recién empieza. Ahorrar en su primer empleo es difícil, pero una vez que se acostumbra, obtendrá grandes beneficios. Al transferir un poco de dinero a su cajón de ahorros cada vez que cobre, acumulará un fondo de emergencia. Si su cajón de deuda tiene montones de tarjetas de crédito de altos costos, le conviene limpiarlo.

Cuando esos dos cajones están en buena forma, puede comenzar a llenar el cajón de la jubilación, que le ofrece exención de impuestos para sus contribuciones al 401(k), una potencial contribución equivalente por parte de su empleador, más la oportunidad de beneficiarse de muchos años de crecimiento.

En total, le conviene contribuir 10% de su salario para su jubilación.

Luego debe comenzar a acumular sus otros ahorros y reservas, el equivalente de su cajón de jeans: el que le da opciones como comprar un auto o pagar la cuota inicial de una casa.

Cuando tiene familia. Como si los pañales y la guardería no fueran suficiente carga en su presupuesto, le conviene empezar a pensar en un cajón de ahorros para la universidad de sus hijos. Piense en este cajón como el que usa para poner la ropa con la que hace ejercicio.

Cuando los hijos se mudan de la casa. Si el cajón de la universidad ya se ha usado y agotado, las personas de 50 y 60 años deberían concentrarse en consolidar sus ahorros para la jubilación, con el objetivo de contribuir el máximo permitido, hasta $16,500 por año, más $5,500 en contribuciones para ponerse al día, cada año, más todo lo que puedan ahorrar fuera de esas cuentas.

Cuando se jubile. Si todo sale bien, tendrá sus cajones de jubilación rebosantes y ahora es el momento para reorganizar su cómoda por completo. Los fondos necesarios para los cinco años siguientes deberían estar en efectivo o inversiones a corto plazo, para que no estén expuestos a las fluctuaciones del mercado.